jueves, diciembre 21, 2006

Cantinflas ante la ONU

Lean esta joya... por su contenido social y
como parte de la época "de oro" del cine mexicano.

A alguien se le ocurrió rescatar este discurso, pronunciado hace 40 años
por Cantinflas, supuestamente ante la Organización de Naciones Unidas,
en una película en la cual él hacía el papel de embajador.

El discurso tiene cuarenta años pero, sin quitarle una coma, podría repetirse en cualquier foro político con absoluta y vigente pertinencia.

Este fue el mismo filósofo de aquella célebre y crucial pregunta, formulada justo antes de sentarse a jugar dominó
"¿Vamos a jugar como caballeros ó como lo que somos?"

Este es un excelente homenaje, a un hombre sensible y lleno de
sano humor que nos legó MEXICO, a todos sus hermanos Latinoamericanos...
¡GRACIAS MARIO MORENO,
POR TODO LO QUE NOS DISTE!
Disfrútenlo.


"Me ha tocado en suerte ser último orador, cosa que me alegra mucho porque, como quien dice, así me los agarro cansados.

Sin embargo, sé que a pesar de la insignificancia de mi país que no tiene poderío militar, ni político, ni económico ni mucho menos atómico, todos ustedes esperan con interés mis palabras ya que de mi voto depende el triunfo de los Verdes o de los Colorados.

Señores Representantes:

Estamos pasando un momento crucial en que la humanidad se enfrenta a la misma humanidad.
Estamos viviendo un momento histórico en que el hombre científica e intelectualmente es un gigante, pero moralmente es un pigmeo.

La opinión mundial está tan profundamente dividida en dos bandos aparentemente irreconciliables, que dado el singular caso, que queda en sólo un voto.

El voto de un país débil y pequeño pueda hacer que la balanza se cargue de un lado o se cargue de otro lado.

Estamos, como quien dice, ante una gran báscula: por un platillo ocupado por los Verdes y con otro platillo ocupado por los Colorados.

Y ahora llego yo, que soy de peso pluma como quien dice, y según donde yo me coloque, de ese lado seguirá la balanza.

¡Háganme el favor!...

¿No creen ustedes que es mucha responsabilidad para un solo
ciudadano? No considero justo que la mitad de la humanidad, sea la que fuere, quede condenada a vivir bajo un régimen político y económico que no es de su agrado, solamente porque un frívolo embajador haya votado, o lo hayan hecho votar, en un sentido o en otro.

El que les habla, su amigo... yo... no votaré por ninguno de los dos bandos (voces de protesta).

Y yo no votaré por ninguno de los dos bandos debido a tres razones:
Primera, porque, repito que no se sería justo que el sólo voto de un representante, que a lo mejor está enfermo del hígado, decidiera el destino de cien naciones;

Segunda, estoy convencido de que los procedimientos, repito, recalco, los procedimientos de los Colorados (los países comunistas) son desastrosos (voces de protesta de parte de los Colorados);

¡y Tercera!... porque los procedimientos de los Verdes (Los Estados Unidos) tampoco son de lo más bondadoso que digamos (ahora protestan los Verdes).

Y si no se callan ya yo no sigo, y se van a quedar con la sensación de saber lo que tenía que decirles.

Insisto que hablo de procedimientos y no de ideas ni de doctrinas.

Para mí todas las ideas son respetables aunque sean "iditas" o "ideotas" aunque no esté de acuerdo con ellas.

Lo que piense ese señor, o ese otro señor, o ese señor (señala), o ese de allá de bigotico que no piensa nada porque ya se nos durmió, eso no impide que todos nosotros seamos muy buenos amigos.

Todos creemos que nuestra manera de ser, nuestra manera de vivir, nuestra manera de pensar y hasta nuestro modito de andar son los mejores; y el chaleco se lo tratamos de imponérselo a los demás y si no lo aceptan decimos que son unos tales y unos cuales y al ratito andamos a la greña.

¿Ustedes creen que eso está bien?

Tan fácil que sería la existencia si tan sólo respetásemos el modo de vivir de cada quien.

Hace cien años ya lo dijo una de las figuras más humildes pero más grandes de nuestro continente: "El respeto al derecho ajeno es la paz" (aplausos).

Así me gusta... no que me aplaudan, pero sí que reconozcan la sinceridad de mis palabras.

Yo estoy de acuerdo con todo lo que dijo el representante de Salchichonia (alusión a Alemania) con humildad, con humildad de albañiles no agremiados debemos de luchar por derribar la barda que nos separa, la barda de la incomprensión, la barda de la mutua desconfianza, la barda del odio, el día que lo logremos podemos decir que nos volamos la barda (risas).

Pero no la barda de las ideas, ¡eso no!, ¡nunca!, el día que pensemos igual y actuemos igual dejaremos de ser hombres para convertirnos en máquinas, en autómatas.

Este es el grave error de los Colorados, el querer imponer por la fuerza sus ideas y su sistema político y económico, hablan de libertades humanas, pero yo les pregunto: ¿existen esas libertades en sus propios países?

Dicen defender los Derechos del Proletariado pero sus propios obreros no tienen siquiera el derecho elemental de la huelga, hablan de la cultura universal al alcance de las masas pero encarcelan a sus escritores porque se atreven a decir la verdad, hablan de la libre determinación de los pueblos y sin embargo hace años que oprimen una serie de naciones sin permitirle que se den la forma de gobierno que más les convenga.

¿Cómo podemos votar por un sistema que habla de dignidad y acto seguido atropella lo más sagrado de la dignidad humana que es la libertad de conciencia eliminando o pretendiendo eliminar a Dios por decreto?

No, señores representantes, yo no puedo estar con los Colorados, o mejor dicho con su modo de actuar; respeto su modo de pensar, allá ellos, pero no puedo dar mi voto para que su sistema se implante por la fuerza en todos los países de la tierra (voces de protesta).

¡El que quiera ser Colorado que lo sea, pero que no pretenda teñir a los demás!- los Colorados se levantan para salir de la Asamblea-.

¡Un momento jóvenes!, ¿pero por qué tan sensitivos?

Pero si no aguantan nada, no, pero si no he terminado, tomen asiento.

Ya sé que es costumbre de ustedes abandonar estas reuniones en cuanto oyen algo que no es de su agrado; pero no he terminado, tomen asiento, no sean precipitosos... todavía tengo que decir algo de los Verdes, ¿no les es gustaría escucharlo?

Siéntese (va y toma agua y hace gárgaras, pero se da cuenta que es Vodka).

Y ahora, mis queridos colegas Verdes,¿ustedes qué dijeron?:
"Ya votó por nosotros", ¿no?, pues no, jóvenes, y no votaré por ustedes porque ustedes también tienen mucha culpa de lo que pasa en el mundo, ustedes también son medio soberbios, como que si el mundo fueran ustedes y los demás tienen una importancia muy relativa, y aunque hablan de paz, de democracia y de cosas muy bonitas, a veces también pretenden imponer su voluntad por la fuerza, por la fuerza del dinero.

Yo estoy de acuerdo con ustedes en que debemos luchar por el bien colectivo e individual, en combatir la miseria y resolver los tremendos problemas de la vivienda, del vestido y del sustento.

Pero en lo que no estoy de acuerdo con ustedes es la forma que ustedes pretenden resolver esos problemas, ustedes también han sucumbido ante el materialismo, se han olvidado de los más bellos valores del espíritu pensando sólo en el negocio, poco a poco se han ido convirtiendo en los acreedores de la humanidad y por eso la humanidad los ve con desconfianza.

El día de la inauguración de la Asamblea, el señor embajador de Lobaronia dijo que el remedio para todos nuestros males estaba en tener automóviles, refrigeradores, aparatos de televisión; ju... y yo me pregunto: ¿para qué queremos automóviles si todavía andamos descalzos?, ¿para qué queremos refrigeradores si no tenemos alimentos que meter dentro de ellos?, ¿para qué queremos tanques y armamentos si no tenemos suficientes escuelas para nuestros hijos? (aplausos).

Debemos de pugnar para que el hombre piense en la paz, pero no solamente impulsado por su instinto de conservación, sino fundamentalmente por el deber que tiene de superarse y de hacer del mundo una morada de paz y de tranquilidad cada vez más digna de la especie humana y de sus altos destinos.

Pero esta aspiración no será posible sino hay abundancia para todos, bienestar común, felicidad colectiva y justicia social.

Es verdad que está en manos de ustedes, de los países poderosos de la tierra, ¡Verdes y Colorados!, el ayudarnos a nosotros los débiles, pero no con dádivas ni con préstamos, ni con alianzas militares.

Ayúdennos pagando un precio más justo, más equitativo por nuestras materias primas, ayúdennos compartiendo con nosotros sus notables adelantos en la ciencia, en la técnica... pero no para fabricar bombas sino para acabar con el hambre y con la miseria (aplausos).

Ayúdennos respetando nuestras costumbres, nuestras costumbres, nuestra dignidad como seres humanos y nuestra personalidad como naciones por pequeños y débiles que seamos; practiquen la tolerancia y la verdadera fraternidad que nosotros sabremos corresponderles, pero dejen ya de tratarnos como simples peones de ajedrez en el tablero de la política internacional.

Reconózcannos como lo que somos, no solamente como clientes o como ratones de laboratorios, sino como seres humanos que sentimos, que sufrimos, que lloramos.

Señores representantes, hay otra razón más por la que no puedo dar mi voto: hace exactamente veinticuatro horas que presenté mi renuncia como embajador de mi país, espero me sea aceptada.

Consecuentemente no les he hablado a ustedes como Excelencia sino como un simple ciudadano, como un hombre libre, como un hombre cualquiera pero que, sin embargo, cree interpretar el máximo anhelo de todos los hombres de la tierra, el anhelo de vivir en paz, el anhelo de ser libre, el anhelo delegar a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos un mundo mejor en el que reine la buena voluntad y la concordia.

Y qué fácil sería, señores, lograr ese mundo mejor en que todos los hombres blancos, negros, amarillos y cobrizos, ricos y pobres pudiésemos vivir como hermanos.

Si no fuéramos tan ciegos, tan obcecados, tan orgullosos, si tan sólo rigiéramos nuestras vidas por las sublimes palabras, que hace dos mil años, dijo aquel humilde carpintero de Galilea, sencillo, descalzo, sin frac. ni condecoraciones:
"Amaos... amaos los unos a los otros", pero desgraciadamente ustedes entendieron mal, confundieron los términos, ¿y qué es lo que han hecho?, ¿qué es lo que hacen?: "Armaos los unos contra los otros"....
He dicho...".

Cantinflas 1966, México

martes, diciembre 12, 2006

La sombra perecedera de Augusto Pinochet
Por Ariel Dorfman *


¿Ha muerto de veras el general Augusto Pinochet? Pese a que no cabe duda de que su cuerpo, comprobadamente mortal, ya no envilece con su respiración el aire de mi país, temo que el dictador que malgobernó Chile durante tantos años no vaya nunca a extinguirse de esta tierra. Para exorcizarlo definitivamente hubiera sido necesario que concluyera cada uno de los innumerables procesos por tortura y secuestro, por robos y asesinatos, que se le seguían en los tribunales chilenos, hubiera sido necesario que a Pinochet se le forzara a mirar, una tras otra, las caras de los familiares de los hombres y mujeres que hizo desaparecer, hubiera sido crucial que aliviase de alguna manera mínima el irreparable y múltiple dolor que inflingió. Hubiera sido necesario que se quedase solo en la muerte en vez de que un tercio cómplice, recalcitrante y autoritario de la población chilena llorara su partida y exigiera duelo nacional; tendría que haberse quedado solitario y frío en la muerte, lamentado únicamente por sus parientes más cercanos y sus amigos íntimos. Pero es tal el recelo y la influencia que todavía genera este tirano supuestamente muerto, ha torcido de tal manera el sentido común de la república y logrado confundir de tal manera la ética de los políticos chilenos, que el gobierno democrático decidió, en forma indigna y vergonzosa, que la ministra de Defensa, Vivian Blanlot, asistiera oficialmente a los ritos fúnebres. ¡Un gobierno presidido por una mujer, Michelle Bachelet, a la que el general Pinochet encarceló y atormentó y a cuyo padre hizo matar! ¡La ministra de Defensa de un Chile democrático participando en un homenaje a un terrorista internacional que hizo ultimar a los tres ministros de Defensa de Salvador Allende, el hombre que asesinó a José Tohá en un calabozo chileno y a Orlando Letelier en una calle en Washington y al ex comandante en jefe del Ejército chileno Carlos Prats González, en una desamparada avenida de Buenos Aires!

Y, sin embargo, a pesar de estos desconsolantes signos de la permanencia y poderío del general más allá de la muerte, también siento que algo ha cambiado categóricamente en mi país. Lo saben miles y miles de chilenos que festejaron en forma espontánea la noticia de la partida del general Pinochet de este mundo como si se tratara, no de una extinción, sino de un alumbramiento. Danzando en las calles de Santiago, ellos repetían una palabra incesantemente: la palabra sombra. Se fue la sombra, decía un hombre y decía una mujer sin haberse puesto de acuerdo, susurraban unos y otros y todos. La sombra, la sombra, ya no cae la sombra de Pinochet sobre nosotros. Como si los mil demonios de una plaga hubiesen sido lavados del territorio nacional, como si entendiéramos que nunca más el miedo, nunca más el helicóptero en la noche, nunca más la sombra impura y poluta. Para estos celebrantes, la mayoría de ellos jóvenes, algo se había quebrado para siempre en el momento en que dejó de latir el corazón hosco e impenitente de Augusto Pinochet. Se habían pasado la vida, nos hemos pasado la vida, imaginando este momento, este día en que la oscuridad retrocede, este diciembre en que queda un país limpio. Este instante en que ya no podremos culpar al dictador de todo lo que va mal, todo lo que se enrosca, todo lo que entristece y frustra. Este instante en que no tendremos ya nunca más a Pinochet como horizonte perverso.

¿Ha muerto de veras el General? ¿Dejará alguna vez de contaminar cada espejo esquizofrénico de la vida nacional? ¿Dejaremos de ser alguna vez un país dividido? ¿Acaso tendrá razón aquella madre futura, encinta de siete meses, que saltaba de alegría en el centro de Santiago cuando proclamó a los cuatro vientos que ahora todo iba a ser diferente, porque su hijo iba a nacer en un Chile sin Pinochet?

La batalla por el alma de mi país recién comienza.

* El último libro de Ariel Dorfman es Otros septiembres.
http://www.pagina12.com.ar/

http://www.adorfman.duke.edu/

lunes, diciembre 11, 2006

Adios a Pinochet ...

Preparen las copas…
Por Luis Sepúlveda*


Estoy encerrado desde hace tres semanas terminando una novela, sin más compañía que mi perro Zarko y el mar, feliz entre mis personajes, pero desde las primeras horas de hoy domingo empecé a recibir llamadas de mis amigos y amigas de Chile.

“Prepara las copas”, dicen desde mi lejano país. Cada vez que algún o alguna miserable se va a criar malvas, abro una botella de buen vino y brindo con la alegría que produce saber que en el mundo hay un hijo de puta menos. Para el sátrapa, para el asesino, el cínico ladrón, el cobarde, el traidor de Pinochet, tengo dispuesta una botella de Dom Perignon en la nevera. Es un reserva especial y me la obsequió con ese fin mi querido amigo Vittorio Gassman cierta noche de Trieste. “Confío en que la bebamos juntos”, me dijo en esa ocasión, y así será, porque en mi casa hay una copa con su nombre grabado.

Desde la radio, una voz dice que el tirano está francamente mal, y que al parecer esta vez la Parca se lo llevará al infierno de los indignos, aunque los chilenos desconfiamos de todas y cada una de las repentinas enfermedades que lo acometen cada vez que debe enfrentarse a la justicia.

Quisiera estar en Chile entre los míos, y compartir con ellos la burbujeante alegría de saber que por fin se acaba la odiosa presencia del cobarde que mutiló nuestra vidas, que nos llenó de ausencias y de cicatrices. Pinochet no sólo traicionó al gobierno legítimo que lideraba Salvador Allende, traicionó un modelo de país y una tradición democrática que era nuestro orgullo, pero además traicionó también a sus propios camaradas de armas al negar que las órdenes de asesinar, torturar, hacer desaparecer a miles de chilenos, las daba él, personalmente y día tras día. Y como si no bastara, traicionó a sus seguidores de la derecha chilena al robar sin medida y enriquecerse junto a su mafioso entorno familiar.

El ex dictador Paraguayo Alfredo Stroessner murió hace poco en su exilio de Brasil, loco como una cabra, declarando personas non gratas en Paraguay a cien personas al día, cuyos nombres sacaba de la guía Telefónica de Sao Paulo. Pinochet en cambio muere simulando una locura que le permite hasta el último minuto hacer cheques, transacciones internacionales para esconder la fortuna que robó a los chilenos. Muere administrando su botín de guerra y con la complicidad de una justicia chilena sospechosamente lenta.

Deja de respirar un aire que no le pertenece, de habitar en un país que no merece, entre ciudadanos que por él no sienten más que asco y desprecio. Pero muere, y eso es lo que importa.

Su imagen prepotente de “Capitán General Benemérito”, título de ridícula grandilocuencia que se auto concedió, se desvanece en la figura del anciano ladrón que oculta su último robo entre los cojines de la silla de ruedas. Pero muere, y eso es lo que importa.

Antes de volver a mi novela, abro la nevera y palpo el frío de la botella. Luego dispongo las copas con los nombres de mis amigos que no están, de mis hermanos que defendieron La Moneda, de los que pasaron por los laberintos del horror y no hablaron, de los que crecieron en el exilio, de los que dieron todas las batallas hasta derrotar al miserable que nos ensombreció la vida durante dieciséis años pero no nos quitó la luz de nuestros derechos. Con todos ellos brindaré con alegría por la muerte del tirano.

* Luis Sepúlveda es escritor, colaborador de Le Monde Diplomatique y adherente de ATTAC.
http://www.lemondediplomatique.cl/-Luis-Sepulveda-.html
http://www.attac.cl/edicion/index.php

miércoles, diciembre 06, 2006

Un aire recorre American Airlines ...

Trascendió: Este lunes, un vuelo de American Airlines realizó un aterrizaje de emergencia. El vuelo de Washington a Texas aterrizó en el aeropuerto de Nashville, en el estado de Tennessee, luego de que pasajeros alertaran a la tripulación sobre un olor a azufre quemado, dijo Lynne Lowrance, portavoz de la autoridad del aeropuerto internacional de Nashville.

Los 99 pasajeros y su equipaje fueron sacados del avión y revisados, y un equipo de perros olfateó el avión en busca de explosivos. Todo era caos y confusión, parecería que la paranoia del Antrax había vuelto, ¿acaso sería un gas de polonio radioactivo?

Luego de un intenso interrogatorio por parte del FBI, una pasajera admitió haber prendido fósforos durante el vuelo. Recordemos que el 22 de diciembre de 2001, Richard Reid, de 29 años, intentó sin éxito hacer estallar un avión de American Airlines que volaba de París a Miami, utilizando explosivos ocultos en sus zapatos. Los asistentes de vuelo y algunos pasajeros lograron someter a Reid antes de que consiguiera detonar el explosivo, justo cuando quería prender sus zapatos con un encendedor. Nos encontramos entonces ante otra nueva intentona kamikaze, quizá se pregunten. Negativo.

Según confirmó Lynne Lowrance, la pasajera, con severos problemas de flatulencias, encendía fósforos para ocultar dicho olor. "Por largo rato no admitió haber encendido fósforos, y creo que era por estar avergonzada. Finalmente lo admitió indicando que tenía un problema médico de exceso de gases. ¡Qué mal pedo!", indicó Lowrance.

La mujer, quien no fue identificada, no fue acusada pero "American dijo que no hay purrum, pero le prohibió volar en esa aerolínea por mucho tiempo, ella puede volar con sus propios recursos", informó la funcionaria.

En efecto, en que pedote metió la pasajera a toda la tripulación. Seguiremos informando...

Está bien, esta nota no tiene nada que ver con multiculturalidad, pero intento hacer ver que allá en EUA tienen unos pedos bien cabrones. Sobres!

martes, diciembre 05, 2006

X´oyep como centro de la Historia

Compañeros: Esto es un ejemplo de lo que podría convertirse (con mucho trabajo y sobretodo organización) en CALAradio.
Es un podcast en el que Antonio Vásquez, habitante de X´oyep, nos habla acerca del papel simbólico que juega la reconstrucción de la ermita de la comunidad.
Descargar podcast

domingo, diciembre 03, 2006

Reflexiones sobre Género

Hoy en el Zócalo capitalino cómo todos los días estaban algunos danzantes, vendedores ambulantes, campamentos de la APPO, etc. Lo que más me llamo la atención fue un payaso que estaba rodeado de mucha gente y contando algunos chistes sobre políticos y algunos artistas.
Cuando me acerque nos empezó a decir que el era un apasionado de la picardía mexicana y que nos quería enseñar que tan ágil era el con los albures, pero que no cualquiera podía hacerlo ya que se necesita ser muy mexicano y muy ágil de mente para poder dominar el bello arte del albur. Comenzó a interactuar con gente del público que fascinados con la agilidad verbal del caballero lo único que hacían era morirse de risa sin poder contestarle palabra alguna.
Después los albures subieron de tono y el caballero empezó a usar a cierta parte de la población cómo objeto de su habilidad verbal, “las mujeres”, hubo un momento en que la única forma de referirse a las mujeres era de una forma sexual y humillante.
Al pasar los minutos, solo algunas personas se empezaron a retirar, y que viendo sus expresiones y oyendo sus comentarios me pude dar cuenta que empezaban a sentirse incómodos con los comentarios sexistas del caballero.
Lo que más me impresiono fue que solo una pequeña parte del público fue la que se sintió agredida y la gran mayoría, incluyendo hombres, niños y mujeres, se carcajeaban y regocijaban de una forma tal que era humillante verlos. El payaso decía que le gustaba que su habilidad verbal sirviera para poder hacer reír a la gente y hasta pasaba con una lata, para que le dieran algunos pesitos.No puedo negar que la habilidad verbal del caballero era muy buena, pero el uso que le estaba dando era de tal asquerosidad que con el simple hecho de usarla de esa forma, pierde todo sentido cómico. El machismo esta totalmente inmerso en la cultura mexicana hasta el nivel de que las mismas mujeres[1] no se den cuenta de esa cárcel cultural que tanto enorgullece al mexicano. Si quieres ser buen mexicano tienes que ser “muy pero muy macho”, sino eres alguien que no merece ser llamado hombre.
Esta absurda cortina la podemos encontrar en todo tipo de lugares, hoy que estaba caminando en la calle de Bolivar hay una cantina que tenía una placa de metal y decía, “Prohibida la entrada a personas armadas, perros y mujeres”, un vestigio más de el orgullo mexicano.
La costumbre de hacer a la mujer menos no solo se da en clases bajas, también la podemos encontrar en la llamada “gente bien”, esos especimenes que conducen coches ultimo modelo, que conocen París con la palma de su mano y disfrutan pasearse por ese metro tan apestoso, pero pues a ellos no les importa, en fin se dicen a ellos mismos “Estoy en París”. Esa gente que tanto presume de su progreso, de sus títulos universitarios que los sacaron a gota de barcardi en el Fishers, Big Yellow y demás antruchos de tercera.
En la explanada de nuestra universidad podemos oír comentarios tan pero tan mexicanos como, “ve que nalguita”, “yo a esa vieja si me la agarro”, “pinches viejas son bien pendejas”, oír este tipo de comentarios en una institución universitaria, en donde se supone que es un espacio de convivencia universal, en donde hay cabida tanto para mujeres como hombres, es aberrante, porque es en el espacio en donde debemos de empezar a tener una cultura de “igualdad de género” y en donde debemos de empezar a romper con esa tan estúpida cárcel cultural que tanto enorgullece al mexicano.
Compañeros, empecemos a cambiar esta actitud, no nos cuesta nada y es cosa de solo evitar decir comentarios machistas, mientras nosotros no cambiemos, México no va a cambiar. Compañeras, “no se dejen”, cada vez que oigan algún comentario sexista, háganle ver a la persona que dijo eso, lo equivocada que esta y lo mucho que ustedes valen.

[1] Con esto no quiero decir que todas las mujeres de México no se den cuenta de esta absurda cárcel cultural.